Hace 50 años, Yuri Gagarin se convertía en el primer hombre en el espacio. Medio siglo después seguimos mirando a las estrellas y nos seguimos fascinando.
Perdidos en la vasta inmensidad de un universo del que apenas conocemos nada. Solos, como si fuesemos hormigas en un mundo deshabitado. Actuamos como si lo que hiciesemos importase. Pero lo cierto es que en el úniverso no somos nada más que unas motas de polvo perdidas en el negro salpicado de estrellas.
Lo cierto, es que deberíamos aprender a hacer lo mismo que hizo Yuri. Ser los primeros en el universo, en nuestro universo interior.

Siempre he pensado lo que tu describes con facilidad, que no somos más que motas de polvo perdidas en una gran inmensidad espacial. Sin embargo, quizá alguien llegue a la conciencia de las motas de polvo superiores en poder, y por ello, todos tenemos algo de importancia quizá en este planeta llamado tierra.
Es algo así como el aleteo de una mariposa, que puede probocar un huracán en el otro extremo del planeta.
Saludos "Estrellas en el Sumidero". Y por cierto, bonito nombre : )